—Pero piénsalo bien, solo somos dos y ellos son más de diez, probablemente todos armados.
—¿No creerás que con solo gritar que eres policía se rendirán?
—No es que tenga miedo, solo digo la verdad.
—Entonces... ¿qué hacemos ahora? —el valor inicial de Mariana se desvaneció, su rostro mostrando preocupación.
—¿Qué más podemos hacer? Seguir adelante.
—Quédate cerca de mí, ni un paso de distancia. Te protegeré.
El rostro de Faustino estaba inusualmente serio, sin su habitual sonrisa burlona.
—¿Tú m