Las gélidas y turbulentas aguas envolvieron por completo a Mariana.
Una intensa sensación de frío y miedo, junto con una profunda asfixia, hicieron que Mariana llorara sin control.
Por el miedo, ni siquiera se atrevía a abrir los ojos, pataleando desorientada. ¿Qué hacer?
¿Acaso moriría aquí?
¡El vasto reservorio podría describirse como infinito!
Caer al agua significaba la muerte incluso para el mejor nadador.
En medio de su desesperación, Mariana sintió de repente unas manos fuertes que la suj