Este giro inesperado tomó por sorpresa incluso a Faustino.
Sin embargo, lo que más le asombró fue que las técnicas de presión de puntos de Diego no tuvieran ningún efecto sobre Sam. Con razón Dylan había insistido con tanta seguridad en desafiar a Diego: ¡venían preparados!
—Han ganado. Diego, regresa aquí —llamó Faustino—. Déjame examinar tus heridas.
Con su visión penetrante, Faustino comprobó que las lesiones de Diego no eran demasiado graves, pero aun así no tenía ninguna intención de permit