Willow, con el corazón latiendo como un tambor de guerra, sintió que la furia le quemaba el alma al ver a Cassian, arremeter contra Bianca, sabía que no solamente estaba herido por lo del bebé había algo más en su mirada. Sus mejillas se tiñeron de un rojo carmesí,. Sus ojos, dos lagos de lágrimas falsas que brillaban con el fulgor del resentimiento más puro, destellaban bajo la luz tenue del salón. Con un movimiento digno de las grandes divas del drama, se levantó del sofá, erguida como una re