Después de varios días, Bianca finalmente experimentó algo de paz. La mudanza de Cassian y Willow a su nueva residencia le dio el espacio que tanto necesitaba. La mansión Lancaster, que había estado marcada por sus presencias y las miradas de juicio, ahora parecía más tranquila, como si el aire pesado de los últimos días se hubiera despejado, aunque Bianca sabía que la calma era solo momentánea.
Cada tarde, después de sus actividades diarias, pasaba tiempo con su madre, Judith. La relación entr