El jardín trasero de la mansión Lancaster, antaño un refugio de risas y juegos infantiles, ahora se alzaba como un laberinto de sombras y recuerdos rotos. Oculta en su corazón, detrás de un muro de enredaderas y rosales silvestres, había una pequeña glorieta cubierta de hiedra, un rincón secreto que solo Bianca Lancaster conocía y Cassian con quien había compartido momentos de niñez en ese jardín así aparecían en sus medios recuerdos, ellos eran lo que sabían de este lugar escondido, pero que