Audrey se había despertado mucho antes de que el sol terminara de escalar los rascacielos, impulsada por el peso de una responsabilidad que la mantenía en vilo; el primer día de los gemelos en su nueva institución. Alessandro, haciendo gala de su poder, había seleccionado el colegio más exclusivo de la ciudad, un bastión de privilegios donde los niños de la élite aprendían a gobernar antes que a jugar. Audrey se había opuesto con vehemencia; no deseaba que sus hijos crecieran creyendo que el mu