— Señorita Montemayor — dijo la voz de Adolfo como único saludo cuando Sofía atendió su teléfono.
— Su Señoría— dijo Sofía sin inmutarse ante el tono formal de su padre.
— ¿Serías tan amable de comer conmigo esta noche?— recordó Adolfo la sugerencia de Gonzalo y decidió dejar la ceremonia a un lado.
— ¿Es una invitación normal o me estás llevando con engaños a mi juicio?
— Quiero verte, hija. Necesitamos hablar sobre lo que ocurre — dijo con calma.
— Papá —se sintió confundida con el tono conci