Sofía miró el anillo que le ofrecía Gonzalo y las palabras no salían de su boca. Sentía un nudo en su garganta que no le permitía hablar. Un torbellino de emociones se agolpaba en su pecho, y no le dejaban respirar.
— Sofía... ¿vas a darme una respuesta? — preguntó angustiado ante la actitud de la joven, hasta que finalmente Sofía logró articular palabras.
— Gonzalo... no me esperaba esto. Es tan repentino. — decía ofuscada.
— ¿Y cuál es tu respuesta, Sofía?
Sofía levantó sus grandes ojos con u