Dante
Nunca pensé que me podía alterar por esperar una respuesta. Su mirada era penetrante. Sus piernas se acercaron y rodearon mi cadera. Y la emoción parecía llenarme y mi verga fue la primera en cobrar vida cuando sintió el sexo de Day presionándola. Bastó una leve mirada para comenzar a devorarnos la boca.
Nos besamos de manera tan fuerte como si necesitáramos del otro para existir; fue tan intenso que al separarnos estábamos demasiado agitados. Su labio estaba hinchado y eso que solo fueron unos segundos… Mi mano apretó su culo y presionó para generar fricción en mi pene.
Había lujuria en esos ojos miel, volvimos a besarnos y la tomé de los muslos para bajar de la moto. Day no pesaba, la sentía delicada y frágil entre mis brazos. Caminé en dirección a la cabaña.
—Toma el celular, habilita la opción para que se abra la puerta.
Sonreí un poco al notar que me manoseó el trasero para sacar el teléfono del bolsillo. Volvimos a besarnos; nuestras lenguas querían dominarse.
—Besas muy b