Dayana
El cuerpo me dolía de una manera descomunal; hace dos horas nos dormimos, aún se veía oscuro. Me estiré para alcanzar el celular y constatar la hora; eran las cuatro de la mañana. ¡Mierda! Tenía turno a las siete. Pasamos toda la noche en fuertes sesiones de sexo. —Sonreí, había sido alucinante—. Y algo me decía que Dante se contuvo, me regaló tremenda noche de orgasmos tras orgasmos y más orgasmos.
Su comentario de anoche respecto al chico con el que había tenido sexo la vez que fue a b