Enrique Vargas
No bajamos la guardia. Al llegar al concesionario, llamamos a Raúl y él nos dijo que esperáramos; él pasaría a buscarnos en autos blindados. Ahora esperábamos a que llegaran al restaurante que quedaba en la 134. Rino se alejó para guiar desde aquí una operación. Él le daba instrucciones a un joven reclutado que ahora se encargaba de Inés.
Al terminar, habló de un arma que dejaba un enorme hematoma y era mejor hacer revisión general al llegar a Blanco, tanto para Isaac como para L