El anochecer caía sobre la mansión de seguridad, tiñendo el cielo de un rojo violento. Rodrigo Velásquez, impulsado por el pánico a la "Mujer de la Villa" y la avaricia de los ceros en su cuenta, había logrado lo imposible: usar una vieja ruta de suministros que conocía de sus días como informante para burlar el perímetro exterior.
Elena se encontraba en el área de descanso del gimnasio, bebiendo agua y tratando de calmar el temblor de sus manos tras el encuentro con Matteo. La soledad del pabe