El aire en el sector bajo de los muelles era denso y olía a pescado podrido y a desesperación. Dimitri esperaba recostado en su coche de lujo, un vehículo que destacaba en aquel entorno como un diamante en el lodo.
Rodrigo Velásquez apareció, pero no venía solo. Junto a él caminaba una joven de belleza agresiva, con ropa ajustada y una mirada cargada de ambición. Era Tatiana, la hermana de Elena. A diferencia de la fragilidad de Elena, Tatiana desbordaba una confianza vulgar, la de alguien que