La jueza Martínez tenía la costumbre de revisar los documentos mientras las partes todavía se acomodaban, y eso producía en la sala un silencio específico: el de quienes entienden que el tiempo del tribunal empieza cuando la jueza decide que empieza.
Alice lo sabía.
Se había sentado antes de que Valeria terminara de ordenar las carpetas, con la espalda recta, las manos sobre la mesa y la vista en el expediente abierto frente a ella, exactamente donde debía estar la vista de alguien que tomaba e