Alice cruzó el umbral descalza.El mármol helado bajo sus pies era un recordatorio físico: esto era absolutamente real.No había vuelta atrás. No había red de seguridad. Solo ella, un sobre sin abrir en el bolso, y doscientas personas que estaban a punto de presenciar algo.Pero ya no estaba segura de qué exactamente.El salón brillaba con opulencia obscena.Candelabros de cristal que costaban más que casas enteras. Arreglos florales importados de Ecuador esa misma mañana. Servilletas de lino bordadas con las iniciales WW entrelazadas.Walton Wedding. Como si el matrimonio fuera otra adquisición corporativa.Y lo era. Siempre lo había sido.Cada paso descalzo era un esfuerzo consciente. Cada respiración, un acto de voluntad pura.Doscientas cabezas miraban el escenario donde Liam sostenía el micrófono con la confianza absoluta de quien siempre ha controlado cada situación.Traje de tres piezas cortado por sastres italianos. Cabello impecable. Sonrisa de ganador practicada frente al es
Leer más