[SALÓN PRINCIPAL – HOTEL WALTON RESORT / 11:18 PM]Alice cruzó las puertas del salón como un fantasma envuelto en seda esmeralda.Algunas cabezas se giraron. La miraron. La evaluaron.Después regresaron a sus conversaciones.En esas fiestas, la tragedia ajena solo divertía si no obligaba a interrumpir el champán.El cuarteto tocaba La Vie en Rose con precisión quirúrgica. Bandejas infinitas de Dom Pérignon. Risas ensayadas.El mismo vals de su boda.Otra mentira con buena música.El aire caliente le golpeó el rostro: perfume caro, alcohol, cuerpos demasiado juntos.El estómago se le cerró otra vez.Escondió las manos temblorosas entre los pliegues del vestido.Una mesera pasó cerca. Alice la detuvo.—Agua, por favor.El joven parpadeó, sorprendido.—Enseguida, señora Walton.Señora Walton.El título le raspó la garganta.Al otro lado del salón, Rosa seguía en su sitio. No la llamó. No le hizo señas. Pero su postura estaba tensa, atenta, como si todo el salón fuera cristal a punto d
Leer más