capitulo 120
La primera vez que Max comió de verdad, Alice dejó de pensar durante cuarenta segundos.
No porque se relajara.
Porque no quedaba sitio mental para otra cosa.
La enfermera del turno de mañana había entrado con esa paciencia concreta de las mujeres que han visto a otras parir mil veces y, aun así, siguen hablando como si cada recién nacido siguiera siendo una novedad del mundo. Cerró la puerta, bajó un poco la luz y le acomodó la almohada detrás de la espalda con movimientos que no p