El golpe en Civitavecchia había sido un éxito rotundo, pero Alessandro no sentía alivio, sino la certeza de la represalia inminente. La Mansión se mantenía en alerta máxima.
En la sala de guerra, el núcleo del nuevo poder Vieri se había reunido: Alessandro, Aurora, Valeria y Dante. A ellos se unió Valentina, la hermana. Valentina se movía con la gracia tensa de quien respeta el código, pero desaprueba el caos. Su presencia era un recordatorio constante de la estructura familiar que Alessandro e