Horas después del ataque, la Mansión Vieri olía a limpiador químico y pólvora quemada. La familia se había retirado, agotada, pero el centro de comando permanecía activo.
Alessandro, con la adrenalina menguando, revisaba los informes de daños con Aurora. A pesar de la violencia de Demian y la precisión de Valeria, la victoria había sido táctica.
—El objetivo de los Moretti no era tomarnos. Era infligir terror —dijo Alessandro, señalando los puntos donde habían fallado los asaltantes—. Querían d