El sol de la Costa Norte era un lienzo de oro y azul cuando el avión de Alessandro y Aurora aterrizó discretamente en la pista privada de la Mansión. Habían pasado solo tres días, pero la intensidad de la incursión en OrionTech había estirado el tiempo. La noticia de la desaparición y colapso financiero de la corporación ya había llegado a los centros de inteligencia, enviando un mensaje claro y brutal: No se toca a los Vieri Reyes.
Matteo, con el rostro agotado pero la mirada de la victoria, l