HACE 18 AÑOS
El despacho olía a tabaco caro y miedo. Señor Reyes (el padre de Aurora) estaba sentado frente a Demian Vieri, con la cara pálida y las manos temblando sobre la mesa de caoba.
—Demian, por favor. Es mi único activo. Ese contrato con el gobierno de Qatar salvará a mi empresa. Y lo más importante, le dará un futuro seguro a Aurora. Me lo prometiste.
Demian, de pie junto al ventanal, no se molestó en mirar a su socio. Bebía un whisky con hielo.
—Las promesas son para los tontos, Reyes