70. Sed De Venganza
Sin necesidad de pronunciar una palabra, un leve movimiento de su mano bastó para que el guerrero comprendiera lo que debía suceder. Cassius, quien permanecía a su lado como un fiel guardián, asintió imperceptiblemente.
—Puedes retirarte… Cassius te recompensará por tu esfuerzo, tal como te lo había prometido —dijo Nayla con voz serena, su tono impecable, pero carente de toda emoción.
El guerrero, que había confiado en sus palabras, esbozó una leve sonrisa de alivio antes de inclinar la cabeza