La luz de la piedra negra envolvía a Samantha como un manto opresivo, una energía tan densa que parecía distorsionar el tiempo mismo. En el aire flotaba una tensión palpable, como si todo el universo estuviera esperando su decisión, su respuesta. Los símbolos brillaban en las paredes, iluminándose con un resplandor rojizo que la rodeaba, y la voz del Guardián resonaba en sus oídos, cada palabra retumbando en su mente como una advertencia de lo irreversible que era lo que estaba a punto de hacer