El sol comenzaba a asomarse tímidamente por el horizonte, bañando con sus primeros rayos la vasta ciudad que se extendía frente a ellos. La calma, que parecía finalmente haber tomado el control, era engañosa. Aunque el caos había quedado atrás, un nuevo tipo de incertidumbre se cernía sobre sus vidas, más profunda y compleja que cualquier oscuridad que hubieran enfrentado hasta ahora.
Samantha y Alexander se encontraban en la azotea del edificio, mirando la ciudad desde lo alto. Ambos habían so