Capítulo 43 – Ojos dentro.
Ángela cruzó el vestíbulo del hotel St. Regis con la gracia de una pantera, su vestido negro de seda italiana adherido a cada curva como una promesa silenciosa. El escote profundo dejaba ver la línea de sus pechos, la falda con abertura lateral revelaba la pierna derecha hasta medio muslo con cada paso. Los tacones de aguja repiqueteaban sobre el mármol pulido, un ritmo que hacía girar cabezas, pero ella no miraba a nadie. Su cabello rojo caía en ondas perfectas hasta la mitad de la espalda, la