Capítulo 28 – La Jugada Oculta.
La mansión a las afueras era un refugio, rodeada por pinos altos que cortaban el viento como guardianes. Sus muros, reforzados con sistemas de seguridad de última generación, parecían impenetrables: cámaras ocultas, sensores de movimiento, guardias discretos apostados en la entrada. Gabriela Rivera caminaba por el vestíbulo, sus tacones resonando contra el suelo de mármol, mientras el peso de su decisión de mudarse allí la aplastaba. No era solo su seguridad lo que estaba en juego; eran Sofía y