Capítulo 27 – Soborno.
El aire en mi oficina olía a cigarros caros y a la victoria que podía saborear como sangre fresca en la lengua. La pantalla frente a mí mostraba el informe final: un accidente automovilístico, un freno cortado, un socio de Ápex reducido a un montón de chatarra y titulares trágicos. Raúl Mendoza, un hombre gordo y confiado con un 5% de las acciones de la petrolera, había sido un obstáculo menor. Ahora, su nombre era solo un eco en las noticias, y esas acciones, convenientemente transferidas a un