Capítulo 18 – Fuego y sombras.
Gabriela seguía en brazos de Adrián. No sabía si temblaba por el recuerdo o por la sensación de tenerlo tan cerca. Sus respiraciones se mezclaban, rápidas, cortas, y por un instante el silencio los rodeó como una burbuja.
Él le apartó un mechón del rostro con suavidad. Sus dedos temblaban apenas, pero su mirada era firme.
—No estás sola —dijo de nuevo, casi en un susurro.
Gabriela lo miró a los ojos, y en esos segundos algo se quebró dentro de ella. La armadura que había construido durante mese