POV JARETH
Sus piernas abiertas eran una provocación descarada, un recordatorio de todas las veces que la usé para desahogarme sin pensar. Antes de Isabel me servía, me entretenía, me hacía sentir el amo que todos veían en mí.
Pero ahora… verla ahí solo me revolvía el estómago.
Me incliné sobre ella, una mano apretaba su garganta hasta hacerla jadear de placer y miedo. Mi mirada clavada en la suya, helada, implacable.
—No juegues con fuego, Celina —gruñí contra su oído—. No eres ella ni serás e