POV JARETH
Sus labios aún estaban contra los míos, tibios, temblorosos, y aunque se había resistido al principio, al final se rindió a la misma condena que yo, el maldito deseo que nos consume.
Cuando se apartó, la vi jadeante, con esa mezcla de furia y vulnerabilidad que solo ella podía tener.
Isabel era fuego y veneno al mismo tiempo. Y yo estaba cayendo, sin remedio, directo al infierno con ella.
No podía permitirlo, aunque ye era demasiado tarde. Pero ¿cómo demonios se frena algo que t