—¿Jareth? — preguntó como si no hubiera visto la posición tan incómoda en la que nos encontró—¿Qué le estás haciendo? ¡ya suéltala tonto!
Jareth me suelta escapándosele una risita leve. Al muy maldito le divertía la situación. Mientras que yo aun no había podido hablar.
—Isabel iba a tropezar— mintió descaradamente, me miró de reojo y no pude evitar bajar la mirada. — Solo evité que se rompiera…los huesos.
Samantha y yo sabíamos que esa no era la palabra pero yo quise dejarlo así. ¿De verdad e