―¿No le has dicho nada a Kalen? ―La cortó. ―¿Por qué tienes que ser tan cabezota? ¡La niña merece saber que su padre está más cerca de lo que se imaginaba! ―La regañó. ―Kalen pudo hacerte lo que sea, pero no se merece esto, Ana.
―¿A no? ―Río dolida. ―¡Me abandonó! ―Gritó. ―Me llevó a la cama por venganza y me dejó, ¿Acaso no lo busqué por más de un año? ¿No sufrí por no poderlo encontrar? ―Las lágrimas se le salieron, ella obvió que él estaba en el ejército y era imposible encontrarlo, no le i