La niña pasó saliva mientras sus ojitos están fijos en la cuchara, ella sabía que él jamás le haría daño, pero es terrible cocinando y lo ha comprobado. Tras pensárselo un poco, adelantó la cabecita, pero antes de darle un sorbo lo miró.
―No estará mal si me enfermó del estómago, así podré faltar a clases. ―Aquella respuesta ofendió y divirtió a Kalen en partes iguales. ―Mmmm, está rico. ―Lo miró asombrada. ―¿Cómo lo hiciste? ―Kalen se sintió aliviado al saber que finalmente y después de vario