El corazón de Kalen se alteró de la emoción por esa petición, ni él mismo comprendió su reacción, si bien trata a los hijos de su mejor amigo, ser padre nunca fue una opción para él, pero que esa pequeña rubita de ojos grises y seria se lo pida es algo que lo llena demasiado.
―¿Qué? ―Preguntó para estar seguro.
―Quiero que seas mi papi. ―Sonrió esta vez. ―Yo no tengo uno y papi Chris no está. ―Frunció el ceño. ―Además, tengo los ojos iguales a los tuyos, mira. ―Se los señaló y parpadeó varias