―No, no por favor… ―Intentó retroceder, pero no pudo hacer mucho. ―Ya basta, juro que me iré lejos, ¡Lo juro! ―Gritó cuando lo alzaron. ―Por favor, ¡Ten piedad, Aiden, te lo suplico! ―Sus ruegos fueron como vitaminas para él. Aiden lo miró con superioridad y se deleitó al verlo tan desesperado.
―Desde hoy te espera una vida miserable. ―Le aclaró. ―Podría hacer que te maten, pero eso solo sería una salida fácil para ti y yo no soy tan benevolente como todos piensan. ―Dio un paso atrás. ―Mike, qu