―¿Mike? ―Susurró Osiris, se parece a su voz, pero ahora es más tenebrosa. ―¿Eres tú? ―Los pasos se podían escuchar, pero ella no lograba verlo. La piel se le puso de gallina al sentir la caricia en su pierna por debajo de la bata. ―¿Q-que haces? ―Se puso nerviosa.
―Me pregunto que sucederá si te llevo ahora mismo conmigo. ―La risa fue gruesa, casi amenazante. ―¿Perderás a los bebés o simplemente no sucederá nada? ―Osiris intentó acomodar la camilla, pero estaba dura en una sola posición.
―¿Qu