―Lo sé, por eso te lo recuerdo. ―Besó su frente. ―Tendremos que ir por nuestro hijo y después con el barón. ―Osiris asintió y antes de poder tomarle la mano se detuvo, ellos no pueden estar dando esas demostraciones de cariño en público, es algo que le harta y le parece patético.
Izan estaba sentado en una silla sin poder moverse bajo la aguda mirada de su tutora quien a su vez también mira con severidad al compañero de Izan. Ambos niños cruzaban miradas y se hacía más evidente que no se sopor