Capítulo 91. Mis hijos primero 2.
—¡Nicolás, por Dios! —exclamó, apartando las sábanas con urgencia y buscando su ropa interior por el suelo con la mirada—. ¡No le he avisado absolutamente nada a mi mamá y tengo que ir a ver a los niños! ¡Llevo fuera de casa desde ayer!
Nicolás, que estaba disfrutando de la vista de la espalda desnuda de su esposa, se desperezó como un gran felino satisfecho, sin perder esa sonrisa arrogante y relajada que tenía pegada en el rostro desde que se despertaron.
—Tranquila, amor —murmuró él, con una