Capítulo 97. El socio no deseado.
—Sé perfectamente quién es este imbécil —bramó Nicolás, con los puños apretados sobre la mesa.
—Nicolás, por favor, compórtate —pidió su tío Gerardo, fingiendo una calma que no sentía.
—No voy a permitir que me insultes de esa manera —intervino Rodrigo, alzando la barbilla en un intento inútil por no dejarse intimidar por el CEO.
Los fríos ojos grises de Nicolás se clavaron en él como dagas.
—Estás en mi empresa. Si no te gusta cómo te trato, te largas ahora mismo.
—¡Suficiente, Nicolás! —estal