Capítulo 90. Mis hijos primero 1.
Mansión Altamirano.
Aurora, vestida con una elegante bata de seda, se encontraba en el comedor con una taza de café entre las manos cuando el timbre de su teléfono móvil rompió la tranquilidad del lugar.
Al ver el nombre en la pantalla, frunció el ceño con ligera extrañeza y contestó de inmediato.
—Hola, Isabel. Qué sorpresa tan temprano —saludó Aurora.
Al otro lado de la línea, la voz de la madre de Emma sonaba cargada de una tensión evidente.
—Hola, Aurora. Disculpa que te llame a esta hora,