Capítulo 117. Fuga a Madrid.
Al día siguiente, el ambiente en la elegante sala de juntas del bufete de abogados Valenzuela era tenso y sofocante.
La brillante luz de la mañana se filtraba por los amplios ventanales, pero Emma no podía apreciar el paisaje de la ciudad.
Mantenía la mirada perdida en el vacío, observando un punto fijo sobre la mesa, mientras Raúl y Samantha, mejor amiga, intentaban explicarle su panorama legal.
—No hay absolutamente nada que te incrimine de manera directa, Emma —aseguró Raúl, cerrando con fir