Capítulo 125. Un nuevo objetivo.
Eran ya las siete de la noche y el penthouse de Leah estaba inusualmente silencioso.
A través de las enormes ventanas, Nueva York empezaba a iluminarse, pero a ella la vista le daba exactamente igual.
Estaba tirada en el sofá, limándose las uñas con cara de aburrimiento y sin ninguna prisa. Llevaba puesta solo una delgada bata de seda roja que dejaba sus piernas al descubierto, súper relajada y en su propio mundo.
De pronto, el agudo sonido del timbre rompió el silencio.
Leah bufó con fastidio,