Capítulo 116. Cambiado de parecer.
El silencio en la lúgubre habitación solo era interrumpido por el leve tintineo de los cubos de hielo en el vaso de Gerardo.
Observaba la pantalla de su celular con los ojos inyectados en sangre, consumido por la ansiedad, cuando de pronto la vibración de una notificación lo hizo sobresaltarse.
Abrió la bandeja de entrada y sintió que el estómago se le revolvía al leer el texto.
«Todo está saliendo mal. Recuerda nuestro trato, Gerardo. El dinero está seguro en una cuenta oculta en Panamá y yo m