Capítulo 123. Donde muere el rancor.
El silencio habitual de la sala de emergencias de la clínica privada se rompió con fuerza cuando Nicolás Altamirano irrumpió por la puerta, flanqueado por un equipo de paramédicos que empujaban a toda velocidad una camilla rodante.
Sobre ella yacía Gerardo Altamirano, completamente inconsciente.
Nicolás corría junto a la camilla, con la camisa desabotonada y el rostro desencajado por la presión.
Al llegar a la zona de trauma, un médico de urgencias los interceptó rápidamente, evaluando la grave