Capítulo 11. La transferencia.
Las puertas del ascensor se abrieron directo al inmenso y lujoso penthouse de Nicolás. Emma apenas tuvo tiempo de procesar el espacio moderno y elegante que la rodeaba, porque él no perdió ni un solo segundo.
Sin quitarse el abrigo, sacó su teléfono celular y marcó un número. Lo puso en altavoz y lo dejó sobre la mesa de cristal que adornaba el centro de la sala.
—Habla Nicolás Altamirano. Autoriza una transferencia inmediata de doscientos cincuenta mil dólares a la cuenta del Hospital Mount Si