Capítulo 30. Casi lo descubre.
La sala de la mansión se sentía como un verdadero refugio después de todo el caos que acababan de vivir en la empresa.
Nicolás y Emma estaban sentados en los sofás, súper relajados y tomando el té con sus madres, disfrutando de una paz que ya casi ni recordaban.
Con la mano de Emma entrelazada en la suya, Nicolás acababa de contarles la cara que había puesto Gerardo cuando soltó la bomba del embarazo en plena junta.
—Ese infeliz siempre ha sido un ambicioso de lo peor —comentó la madre de Nicol