Capítulo 27. El tormento del ex.
Emma salió de la Corporación Altamirano sintiendo que, por fin, podía respirar de verdad. La vida le sonreía; llevaba en su vientre el hijo del hombre que ahora amaba.
Con paso seguro, bajó por el ascensor privado hacia el estacionamiento. El lugar estaba envuelto en un silencio denso, apenas interrumpido por el eco de sus tacones.
Caminó hacia el lujoso auto que Nicolás le había asignado, sumergida en sus pensamientos.
Estaba a punto de abrir el vehículo cuando escuchó unos pasos rápidos a su