Capítulo 25. Se juntó el hambre y la necesidad.
A cientos de kilómetros, la noche caía sobre Nueva York. El ambiente era impenetrable en The Campbell, uno de los bares más exclusivos de la ciudad, decorado con maderas finas y alfombras persas.
En una de las mesas del rincón, Gerardo ahogaba sus penas en un vaso de whisky doble.
Su vida se desmoronaba; Nicolás lo había humillado en la corporación, y su esposa Sandra le estaba haciendo la vida imposible en casa. Estaba furioso, arrinconado y sediento de venganza.
De pronto, las puertas del bar