Capítulo 29. Con el rabo entre las piernas.
—Nicolás, ahora que tienes más de la mitad de las acciones y que prácticamente eres el heredero de los Altamirano, ¿qué va a pasar conmigo? —preguntó Gerardo.
Su tono era inusualmente bajo, casi derrotado, tragándose el orgullo que tanto le costaba soltar mientras miraba a su sobrino desde el otro lado del escritorio.
—Ahora sí vienes mansito. Vaya, vaya... —respondió Nicolás, soltando una risa corta—. Va a pasar exactamente lo que dicta el testamento. Como lo quiso mi abuelo, tendrás tu partic