14. El regreso de Sarada.
Sarada había llegado a ese país que tanto había evitado, pero no tenía opción. Su pequeño desayunaba mientras hablaba con Gustavo en una videollamada. En Alemania ya era de noche, lo que dificultaba un poco la conversación. Había llegado la noche anterior y se había instalado en un hotel que ella misma podía costear. No quería que Gustavo gastara en ella ni en su hijo, pero él, terco como siempre, insistía en hacerlo todo por ella. Decidió ignorar ese detalle y valerse por sí misma. Por años ha